Adoro esa forma tuya tan intensa de hacerme el amor. Tu cuerpo junto al mío y mi imaginación volando alto y alto, buscando nuevas caricias, nuevos escondites donde besarte, nuevos lugares que morder...
Adoro esa forma tuya tan sincera de hacerme el amor. Me gusta cómo me besas, con ahínco, con deseo, con pasión, dejándote llevar a cada instante, llevándome hacia ti, con prisas, como quien no quiere parar de hacerlo ni un solo momento.
Adoro esa forma tuya tan bonita de hacerme el amor. Me gusta cómo comienzas a acariciarme el cuello, cómo recorres mi pecho con el aliento más abrumador que existe, cómo pasas tus huellas por mis brazos, por mis dedos, por mis labios. Y tus abrazos acercándome más a ti, rozando cada poro de mi piel, mi piel rozando cada poro de la tuya, enlazando el deseo de seguir entre tus besos y el miedo a despertar de este sueño infinito.
Y tus manos acorrolando las mías, mientras tu boca sedienta muerde mis pechos, uno a uno, con tesón, como el explorador que quiere encontrar a toda costa su tesoro, como el viajero que anhela llegar a la última estación para volver al hogar. Recorres mi cuerpo con deseo, me acercas más a ti, más y más a ti, hasta sitios nuevos, hasta llegar al placer más infinito.
Adoro esa forma preciosa de besarme después de hacer el amor.
Porque cada etapa tiene un principio y un fin, porque los ciclos terminan sin que exista un porqué.
18 March, 2012
04 March, 2012
Esas ganas locas...
Mis recuerdos se marchan.
No me queda apenas nada de ti. Ya se fueron los primeros besos, ya se fueron los primeros abrazos, aunque, aún, no sé por cuanto tiempo, saboreo en la comisura de los labios aquel primer beso. Parece mentira. Todo se ha ido desvaneciendo, todo se ha ido fundiendo a negro, se ha ido evaporando... Todo, menos el deseo. El ávido deseo de besarte, de abrazarte; las profundas ganas de hacer el amor hasta cansarnos, hasta tener que dormir en tus brazos, hasta llorar de alegría ante otro abrazo que llega.
Hacer el amor hasta cansarnos... ¿te acuerdas?
Pensé que ya lo habrías olvidado.
Yo reía sin parar y tú me mirabas medio enfadado, medio en serio, con esa sonrisa intentando salir corriendo de tu boca, intentando adueñarse de mis labios, queriendo aferrarse a mí mientras tú luchabas permanentemente por mantenerte alejado de mi cuerpo, desnudo ante ti, sin nada que esconderte ya salvo esa vergüenza tonta que tú tanto odiabas.
Pensé que ya lo habrías olvidado.
Pero la sonrisa que me invadió al oír tu voz a kilómetros de distancia me dice algo: me dice que aún me quieres, que aún no lo has olvidado, que sigues manteniendo, como yo, ese deseo intacto de estar haciéndome el amor todo el tiempo, como locos, sin tiempo, sin la presión del reloj haciendo tic-tac en nuestros corazones, sin nada más que tu aliento y el mío, sin nada más que tú y yo, sin pasado, sin futuro. Solos el presente, tú y yo. ¿Te acuerdas?
No me queda apenas nada de ti. Ya se fueron los primeros besos, ya se fueron los primeros abrazos, aunque, aún, no sé por cuanto tiempo, saboreo en la comisura de los labios aquel primer beso. Parece mentira. Todo se ha ido desvaneciendo, todo se ha ido fundiendo a negro, se ha ido evaporando... Todo, menos el deseo. El ávido deseo de besarte, de abrazarte; las profundas ganas de hacer el amor hasta cansarnos, hasta tener que dormir en tus brazos, hasta llorar de alegría ante otro abrazo que llega.
Hacer el amor hasta cansarnos... ¿te acuerdas?
Pensé que ya lo habrías olvidado.
Yo reía sin parar y tú me mirabas medio enfadado, medio en serio, con esa sonrisa intentando salir corriendo de tu boca, intentando adueñarse de mis labios, queriendo aferrarse a mí mientras tú luchabas permanentemente por mantenerte alejado de mi cuerpo, desnudo ante ti, sin nada que esconderte ya salvo esa vergüenza tonta que tú tanto odiabas.
Pensé que ya lo habrías olvidado.
Pero la sonrisa que me invadió al oír tu voz a kilómetros de distancia me dice algo: me dice que aún me quieres, que aún no lo has olvidado, que sigues manteniendo, como yo, ese deseo intacto de estar haciéndome el amor todo el tiempo, como locos, sin tiempo, sin la presión del reloj haciendo tic-tac en nuestros corazones, sin nada más que tu aliento y el mío, sin nada más que tú y yo, sin pasado, sin futuro. Solos el presente, tú y yo. ¿Te acuerdas?
22 January, 2012
Quiero...
Quiero correr...
Quiero salir corriendo, fuerte, sin aliento, sin tregua,
quiero sentir el aire golpear mi cara
mientras lucho por abandonar cualquier recuerdo,
cualquier recuerdo, cualquier recuerdo tuyo.
Quiero gritar...
Quiero golpear el aire con mi voz rota,
desgarrar cada molécula del viento
en pequeñas lágrimas saladas
llenas de recuerdos, de recuerdos tuyos.
Quiero dejar de querer olvidarte...
Dejar de sentirte mío,
dejar de querer sacarte de mí,
dejar de amar cada recuerdo tuyo,
dejar de sentir como si fuera ayer
el aliento de tus besos en mi alma.
Quiero olvidarte y vivir,
vivir, aunque sé que sin ti,
jamás será vivir.
Quiero salir corriendo, fuerte, sin aliento, sin tregua,
quiero sentir el aire golpear mi cara
mientras lucho por abandonar cualquier recuerdo,
cualquier recuerdo, cualquier recuerdo tuyo.
Quiero gritar...
Quiero golpear el aire con mi voz rota,
desgarrar cada molécula del viento
en pequeñas lágrimas saladas
llenas de recuerdos, de recuerdos tuyos.
Quiero dejar de querer olvidarte...
Dejar de sentirte mío,
dejar de querer sacarte de mí,
dejar de amar cada recuerdo tuyo,
dejar de sentir como si fuera ayer
el aliento de tus besos en mi alma.
Quiero olvidarte y vivir,
vivir, aunque sé que sin ti,
jamás será vivir.
16 December, 2011
Tiemblo. Respiro. Tiemblo.
Has aparecido de pronto.
Gracias.
Gracias por alegrarme la vida una vez más. Si supieras cómo te he echado de menos...
Te he echado tanto de menos... Tanto, tanto.
Tanto como aquella última vez que nos separamos. Tanto como en aquel último beso en el andén. Tanto, como antes de conocerte.
Te he echado tanto de menos... ¿Acaso no te diste cuenta?
Me temblaba de nuevo la voz como antaño. Me temblaba el corazón con cada una de tus palabras, me ha temblado el alma al escuchar tu primera sonrisa.
Te imagino sonriendo y vuelvo a temblar. Me asusto. Me sorprendes.
- ¿Por qué sonríes?
Me sorprendes. No puedes verme pero adivinas esa sonrisa tan tonta en mi cara. La sonrisa tuya. La sonrisa del alma. La sonrisa más sincera. La nuestra. La que tú me enseñaste a construir, la que tú me regalaste aquel primer día en que mis ojos encontraron en los tuyos la razón definitiva para seguir respirando.
- En serio, enana, ¿estás bien?
Estoy bien. Estoy contigo.
Volvemos a ser nosotros. Y me vienen al corazón millones de besos robados en el primer sol de la mañana, millones de abrazos entre sábanas robadas, millones de sonrisas ocultas entre tus brazos.
Vuelvo a ser tan tuya. Tan tuya que duele. Tan tuya que tiemblo.
Tiemblo. Respiro. Tiemblo. Respiro.
- Lo sé. Yo también te he echado tanto de menos...
Subscribe to:
Posts (Atom)



