30 August, 2007

Puerta, tío, cuidate y cuidanos



Es la segunda vez en este cuaderno de bitácora que escribo sobre un sevillista... Me permito la licencia de tutearte, ¿ok?

Puerta, tío, cómo nos haces esto... de verdad. Dos días sentada en el sofá con un nudo en la garganta que ni cuando el Betis se metió en la final de la Copa y Dani no llegaba a la portería (¡corre tío, corre más!)... Tío, que ahora me siento mal cuando bromeaba contigo y los tuyos -vale, sobre ti y los tuyos-... ¡Vaya con los palanganas estos!... Perdona los vaciles, pero no quiero volver a ponerme triste. Sí, yo soy verderona, además de las cabezotas, de las burras, pero no de las violentas, no me riñas.
Yo te vi varias veces allí en la ciudad deportiva y te quiero contar una cosa que pasó un día, por eso de ser una tía entre muchos tíos. Pues allí que entraba tu compañero Enzo (entre tú y yo, es guapísimo) y bromeaban conmigo los compañeros al respecto...
-Qué ojos... por decirlo en plan fino, añadí a los comentarios
Y luego pasaste tú...
-Este no me gusta mucho, es que es un poco "enclenque" (supongo que se escribe así)...
-Pues es un crack, me dijo alguien.
-Sí, las tías como siempre -replicó otro- el chaval es un tipo genial... Mientras bromeabas con alguien por allí cerca...
Tío, yo pensé que te ibas a salvar. Ahora en serio. Aquí dejas un montón de cosas buenas y espero que nos cuides desde ahí. Yo he llorado por ti como suelo llorar cuando las cosas me duelen al respirar, sin sentir el corazón, sin poder llevarme un soplo de aire a la garganta... Las lágrimas me resbalaban hasta los labios, te miraba ahí corriendo como un poseso -que en algún que otro derbi yo decía: "vaya el niñatillo cómo corre, a ver si aprende alguno de los míos", marcando goles, sonriendo, una y otra vez... Tío, yo, siendo más bética que el escudo, te voy a echar de menos. A mi forma, claro, sería una hipocresía decir otra cosa, pero te voy a echar de menos, en serio.
Cuidate allí arriba y sigue jugando al fútbol, que digan lo que digan, te irá bien. Dicen que los ángeles es en lo único que son malos, en los partidos de fútbol, porque son muy blanditos.... Bueno, lo dicho, que voy a ver si mi Betis me arranca una sonrisa porque tú te has llevado las mías de esta semana y las de toda Sevilla. Cuidate. ¡Ah! Y échale una mano a los presidentes, a ver si hacen más el amor CON LOS ABRAZOS... y menos le guerra DIALÉCTICA.
Lo dicho, un besazo

03 July, 2007

Esas pequeñas cosas




Hay un universo de pequeñas cosas
que sólo se despiertan
cuando tú las nombras...
Alejandro Sanz.

Escribir sobre las pequeñas cosas nunca ha sido objeto de mi interés, literario, se entiende. Puede que, en parte, porque nunca creí en la importancia de esos detalles ni en la leyenda de que son los que te mantienen en pie. Sin embargo, mi vida ha cambiado tanto y pende hasta tal punto de un hilo, que empiezo a darle una importancia extrema a cada una de las cosas que antes consideraba estúpida. A detalles como un «gracias», escueto y simple, que me hacen sonreír en medio de un mar de lágrimas. Sentada en el balcón que da a esa calle tan vacía e insulsa para mí, contemplando un cielo tan oscuro como frío, recupero detalles tan ínfimos como un beso en la mejilla o un abrazo no pedido. Suelo quedarme suspendida en el tiempo, sobre todo, cuando termino de hablar contigo. Miro las estrellas pero no las veo porque me encuentro inmersa, metida hasta el tuétano, en todo lo que me das y no consigo retener conmigo. Respiro profundo y me ahogo en este mar de soledad que tú no comprendes y del que me pides que huya con una facilidad que yo no alcanzo a encontrar. Me pides que despierte de una pesadilla que no comprendes ni sufres; me pides que despierte a un mundo que me hace sufrir aún estando dormida. Y sin embargo, recuerdo una y otra vez esas tonterías tontas, esas frases dichas sin pensar. Es aquella inquietud antes de verte lo poco que aún me mantiene el corazón vivo; es aquella alegría, oculta a base de puñetazos, de las pocas cosas que aún me hace reír. Me cuesta respirar al recordarte e incluso me cuesta recordarte, pero son esas pequeñas cosas compartidas contigo lo único que me merece la pena tener guardado. Respirar, lo que se dice respirar, lo hago por rutina; vivir, lo que se dice vivir, hace tiempo que dejé de hacerlo. Mis ganas, como yo, se quedaron en el pasado, perdidas en aquel beso, en aquella inquietud, en aquella timidez tonta.

03 June, 2007

Igualdad: la gran mentira del siglo XXI (I)




Esto de la igualdad es un timo. Puro y duro. No hay igualdad en general, y mucho menos en el tema del sexo. O es que no hay hombres (y muchos) que aún se escandalizan cuando una mujer le dice: «Tengo unas ganas de tirármelo...». En cierto modo, y en demasiados sitios, aún sigue vivo aquello de que los hombres se tiran a las mujeres y éstas hacen el amor. Sí, en serio. Es más, lo peor es que también hay mujeres que piensan así. Ese machismo es peor, porque el enemigo está en casa. Lo cierto es que, entonces, no recula un hombre en una discoteca si una chica va y le dice: «Tengo ganas de montármelo contigo. ¿Vamos?». Hay quien puede decir que eso suena bruto lo diga un hombre o una mujer, pero ¿por qué? No se nos llena la boca diciendo que estamos en el siglo XXI y que hay que dejar atrás las ataduras, la cursilería y demás... Es sexo. Sólo. Ganas de pasar un rato divertido, olvidar la rutina por unas horas (o lo que dure) y, sobre todo, pasarlo bien.Cierto es también, sin duda (eso está comprobado), que hay muchas mujeres que aún creen que es el hombre el que debe acercarse a hablar con ellas. Incluso, hay mujeres que piensan que si un hombre al que acabas de conocer te gusta mucho —hablamos de gustar en el sentido de que te gustaría tenerlo como novio, no como amigo «esporádico»— no deberías mantener sexo en la primera cita. Pero, volvemos a lo mismo de antes, ¿por qué? Supongo que porque aún se ve el sexo como una forma de entrega. «Ahí te entregas toda a él, ¿qué te quedará después?». Sinceramente, yo tengo muchas más cosas que entregar que una noche de pasión. Sea una noche en la que practique sexo o haga el amor. En cualquier caso, tengo unas ganas de... ¡Pegarle una patada a tanto tópico! Tengo varios frentes abierto, sí, ¿y qué? ¿Soy peor mujer por ello?¿Soy una mujer de mala vida?¿Debo sentirme mal por ello? Hay mujeres así, y también de las que piensan que el sexo y el amor no deben ir separados (ellas se lo pierden). Lo importante de todo es que ambas posturas son totalmente respetables, pero sólo se critica la primera. En fin.

11 May, 2007

Echarse o no novio...(I)

"Ojala y te me borraras para siempre de mi vida
Para no volverte a ver
Ojala y te borraras por las noches en el día
Para no volverte a ver
Ojala y te me esfumaras de mis sueños, vida mía
Para no volverte a ver".

Maná. Amar es combatir.

Recuerdo el capítulo de Sexo en Nueva York en el que el gran amor de Carrie, Big, la recoge con el coche en medio de una avenida y le dice, después de que ella le "comentara" que Aidan le había pedido matrimonio: "Chica, tú no eres de las que se casan...".


Alguien me dijo hoy: "Tú no eres de las que se echa novio...".
¿Y por qué no? Pero la pregunta no es esa, ahora mismo. La pregunta es... ¿Hay un prototipo, un canon, un modelo para convertirse en "mujer que se casa"? O, es más, ¿hay que cumplir requisitos? Y esos requisitos, si existen, ¿se traen de fábrica o se adquieren?
Más allá de querer caer en tópicos varios sobre el amor eterno, el flechazo y varios -espero no caer nunca en eso (eso=tópicos=)-, una no sabe si es de las que se echa novio o no. Partiendo de la base de que el concepto es muy, muy polivalente, vamos, que tiene muchas versiones, lo cierto es que para echarse novio/a no es que haga falta una serie de requisitos personales, sino, más bien, una serie de circunstancias. Lo malo es que cada vez que intento escribirlas, me salen más tópicos. Además, en una relación hay conceptos bases que escapan al hecho de los "requisitos" básicos que en teoría se han de tener.


El sexo, por ejemplo. Encontrar la sintonía en la cama puede ser la base de encontrar la sintonía en muchos otros aspectos de la vida en común. Si él no te satisface, si tú tampoco lo haces a él, no hay comunicación... En ese aspecto, claro.


El compromiso. No necesariamente tiene que existir un compromiso serio, pero mínimo, sí. Ser novi@ de alguien implica algo más que ser fiel... que hay muchas formas de hacerle daño al otro.

Así podría seguir, pero me asaltan demasiadas dudas. Cuando se tienen una pareja, se gana en tranquilidad, vamos, eso dicen. ¿O es que, por contra, se gana en comodidad? Pero, ¿volveremos a sentir las mariposas en el estómago (siento este tópico, al final sucumbí) en la "primera cita? O ya no habrá más primeras citas... ¿Perderemos también la alegría del primer beso, de la primera caricia? ¿Podemos, mejor, empezar relaciones y cuando se acabe la pasión dejarlas? ¿Qué arriesgamos? O mejor, ¿a qué nos arriesgamos?