17 October, 2005

Bendita rutina...

Probablemente he de acostumbrarme. A todo. No sé cómo definir esta situación. Supongo que he de dejar algo al azar, aunque no quiera ni me guste. Asimismo, supongo que debo dejar pasar el tiempo, que las cosas sucedan sin más, aunque durante esos días el miedo me asalte en cada segundo, aunque durante esos días, corra a lugares recónditos a derrarmar unas lágrimas que el mundo considera vacías.
Antes de llegar a esta última línea ha pasado algo un tanto inexplicable y que me ha puesto ciertamente triste. Notengo muchas ganas de escribir. Como siempre, sólo ganas de llorar.

15 October, 2005

En sueños...

Anoche volví a soñar contigo, como la otra noche, y la anterior y la otra. Pero anoche fue distinto. Durante varios segundos pude sentir el calor de tus labios en los míos, la suavidad de tus manos en mi espalda.
Fue como si por un momento, esa “venda” ficticia que colocan a todos aquellos que se aman, en nosotros fuese real, y la tuviésemos en los ojos. Buscábamos a tientas un lugar donde guardar cada beso, un lugar donde apenas atinábamos a encontrarnos los labios.
Tus dedos seguían los caminos que los poros de mi piel formaban y tus caricias me regalaban un placer infinito. Un deseo de parar ese maldito tic-tac del reloj me invadió de repente y me hizo precipitarme a unos brazos que me pedían a gritos un beso.
Fue todo demasiado real. Tanto que al despertar, había a mi lado una lágrima que se desbordaba por la suave sábana de seda azul.
- ¿Por qué lloras?- preguntaste.
- Nada, nada, sigue durmiendo amor mío- te respondía mientras me acomodaba entre tus brazos y empezaba a buscarte, otra vez en sueños. Malditos sueños.

29 September, 2005

Reflejos del deseo
Últimamente me invade una necesidad imperiosa de escribir a cada instante que no sé demasiado bien a qué o a quién se debe. Sólo cierro los ojos y escribo... y eso, eso implica muchas cosas, demasiadas...
"Anoche... anoche, cuando desperté y te vi a mi lado me asusté. Cerré y abrí los ojos un par de veces para despertarme de aquel sueño, porque, debía ser sólo eso, un sueño, un sueño más. Pero estabas allí, a mi lado, mirándome como si te fuera la vida en ello. Había algo dentro de mí que me empujaba a estar allí tumbada eternamente, a abrazarte con toda la fuerza que aún guardaba en los brazos, a besarte y sentir el calor de unos labios que siempre, desde la primera vez, me habían provocado un deseo infinito. Una fina sábana de seda me cubría la piel además de una magnífico sinfín de besos con los que habías llenado cada centímetro, cada recóndito lugar que te pedía a gritos una caricia apasionada. Estabas allí, tumbado, mirándome como si quisieras volver a regalarme todo el placer al que había sucumbido hacía escasamente una hora. En ese momento, tomaste mi mano, mi cuello, mis labios... y te empezaste a acercarte a mí con una sutileza que casi me hacía enfurecer. No quería dulzura ni ternura ni nada por el estilo. Quería una pasión nueva, quería saber que se te iba la vida en cada beso, quería saber que no importaba nada ni nadie. Sólo mis besos. Sólo tus besos. Sin preguntas, sin respuestas. Nada"...
Anoche, cuando desperté... no estabas a mi lado. En efecto, había sido sólo un sueño. Aunque dicen que los sueños son sólo el reflejo de lo que anhelamos cuando estamos despiertos... al menos, eso dicen...

27 September, 2005

Hace tanto tiempo...
Hace ya tanto tiempo que no sentía algo así, que ya ni siquiera puedo recordar qué he de hacer en estos casos. Me tiene aturdida, desconcertada... incluso me da miedo no saber reaccionar y eso me hace muy vulnerable. Acostumbrada a tener prevista cualquier posible reacción en cualquier posible dilema o altercado, lo cierto es que ni mis propias reacciones son ahora previsibles. No sé qué escribir porque los sentimientos se agolpan y se superponen... se roban unos a otros un lugar en mi cabeza y me invaden con una velocidad que tampoco puedo controlar.
Quizá también me dé miedo escribir todo esto, pero necesito plasmarlo, necesito quitarme de encima esta presión, necesito respirar aire fresco y empezar a pensarlo todo, a calcularlo todo como siempre he hecho, como hice hace tanto tiempo.